El peso filipino cerró en un mínimo histórico de 63.615 por dólar estadounidense el 23 de octubre de 2026, tras debilitarse y superar los 63 por dólar a principios de mes. Aris Dacanay, economista de HSBC Global Research, afirmó que la depreciación podría beneficiar a los fabricantes y a las familias que reciben remesas en dólares, aunque el aumento del costo de las importaciones podría compensar parte de esos beneficios.
Conclusiones clave
- El peso cerró el viernes en 63.615 por dólar, un mínimo histórico.
- Dacanay afirmó que una moneda más débil podría hacer más competitivos los productos filipinos y aumentar el valor en pesos de las remesas en dólares.
- El mayor costo de los productos básicos importados y de los insumos para la fabricación podría erosionar esas ganancias.
La debilidad del peso filipino y la fabricación
Dacanay, economista sénior de HSBC Global Research, afirmó que la depreciación abarata los productos fabricados localmente para los compradores extranjeros y puede animar a los consumidores nacionales a elegirlos en lugar de las importaciones. También señaló que el cambio de divisa podría contribuir a reducir el déficit comercial.
El economista afirmó que 2026 marcó el primer crecimiento significativo y sostenido de la fabricación filipina desde 2018. Atribuyó parte del apoyo a la demanda de exportaciones al peso más débil y señaló que el crecimiento total de las exportaciones filipinas había alcanzado el 14% en lo que va del año.
La caída del peso se ha producido en medio de presiones externas y vulnerabilidades económicas internas. La información disponible no permite determinar la contribución de ningún factor individual al cierre en un mínimo histórico.
Las remesas ofrecen un alivio, pero las importaciones cuestan más
Las familias que reciben dinero de trabajadores filipinos en el extranjero pueden cambiar cada dólar por más pesos cuando la moneda se debilita. Dacanay afirmó que esto puede aumentar el poder adquisitivo de los beneficiarios, aunque el monto enviado en dólares no varíe.
Sin embargo, los hogares también afrontan mayores costos en pesos para el combustible, los alimentos y otros productos básicos importados. Esos aumentos pueden compensar parte del beneficio de las remesas.
Los fabricantes afrontan sus propias presiones de costos
Una moneda más débil también eleva el costo en pesos de las materias primas, los componentes y la maquinaria importados. Los fabricantes quizá tengan que absorber esos gastos o trasladarlos a los precios, lo que podría reducir su ventaja competitiva.
Dacanay afirmó que Filipinas seguía en desventaja competitiva frente a economías regionales comparables, como Tailandia, Malasia e Indonesia, al tener en cuenta las diferencias de inflación. Propuso medidas para reducir la inflación y los costos empresariales, entre ellas reducir las barreras comerciales y combatir el contrabando, el acaparamiento y los cárteles.
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